jueves, noviembre 08, 2007

Familiar feelings...

¡Chingada madre! Ya no tengo 16. Bueno técnicamente hace más de 10 años que dejé esa edad, pero a veces me comporto como si aún los tuviera. En el sentido de que creo que aún tengo la vitalidad de la adolesencia. ¡Y NO ES CIERTO!

Dormí cerca de 5 horas... todo por un estúpido desayuno del trabajo. Me levanté a las 6:00 (media hora después de lo pensado) con una pesadez que jamás había sentido. El bañarme fue un extraño tambalear a oscuras y luchar para no quedarme dormido. Hasta que el agua comenzó a enfriarse comencé a despertar. Nada padre, por cierto, despertarse así.

Sintiendo aún el sueño, el cuerpo empezó a reaccionar con normalidad. O lo que sea que aplique en mí. Me subí al carro pensando qué clase de accidente mortal podría provocar si me quedara dormido, patra luego a darme de cachetadas para despertar. Llevaba como 5 minutos de camino y procedí a despertar a la personita (por encargo de ella), y a seguir con mi viaje.

And I was there, minding my own business when I heard her voice...

Eso ayudó a ponerme de mejor humor -cabe mencionar que no por ser Jedi estoy exento de mal humor. Sí lo aliviana muchísimo, pero el no estar molesto por no dormir lo suficente está fuera de mis capacidades por el momento- hasta que me encontré la hermosa y desesperante constante en cualquier ciudad: tráfico.

Gracias a eso, llegué tarde (levantarme temprano solo ayudó en que llegara menos tarde), y con un hambre atroz.

Con hambre y sin dormir, dejo de ser el Enlazador para regresar a un más familiar Vincento en menos de tres segundos. Hasta falta de atención le reclamé a la personita.

Para acabarla de chingar, en el desayuno no me alcanzó que me sirvieran. Llegaron más clientes (muertos de hambre, impuntuales, irrespetuosos, pirañas materialistas... creo que hasta panistas) de los que esperábamos. Por lo tanto, los desayunos programados para ellos y nosotros se convirtieron en solamente para "ellos".

Así que anduve con mi acidez, agresividad, intolerancia y arrogancia habitual a mis épocas pre-Jedi.

Hasta que acabó el estúpido evento pude sentarme a comer. No pagado por la empresa, desde luego, pero me valió madres. Estaba a tres pasos de comenzar a aventar los botes de basura desde el segundo piso hasta la calle en señal de protesta, así que tener que desembolsar un poco de dinero por unos bisquets, muffins y un café no me molestó. El genio comenzó a ceder...

Pero Vincento no.

A lo largo de toda la mañana y tarde seguí sintiendo la paranoia, la desconfianza, la soberbia... el odio perenne.

De hecho hasta a la misma personita ya le tocó un poco de mi "Vincentismo".

Eso fue el acabóse... ese pendejo no debe estar cerca de ella. Ni lejos de ella. Es demasiado peligroso ese aspecto de mí como para permitirme otro "resbalón" de esos.

So...

Creo que necesito Practicar más a menudo. Mucho más a menudo. ¡Y dormir más!

He avanzado demasiado como para retroceder... más aún con el regalo de mi maestro.

1 Bridged World(s):

Anónimo dijo...

Oh si, conozco esos sentimientos, parte de nuestra naturaleza, ¿no pá? que bueno que "la personita" estaba ahí para que Vincento no se pasara de su límite, jejeje.
Yo ando trabajando en mi paciencia también, espero que no me vaya tan mal.
Te quiero!
**tu hija adorada**